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Autoestima

Definida como la experiencia de ser competente para enfrentarse con los problemas básicos de la vida, esto supone un sentimiento personal de eficacia para satisfacer el derecho a ser feliz.

Tiene dos componentes relacionados entre sí e inseparables en la psicología humana:

  • Eficacia personal

Confianza en el funcionamiento correcto de mi mente que me permite pensar y entender, aprender y elegir para tomar decisiones atinadas.

Ejercicio independiente de nuestra mente sin delegar en otros la responsabilidad de pensar porque creemos y confiamos en nosotros mismos. Voluntad de tolerar la ansiedad y la incertidumbre durante la búsqueda de nuestros valores y metas. Considerar más importante nuestra propia percepción de la realidad que la aprobación de los otros.

  • Respeto a uno mismo

Reafirmarme en mí valía personal. Actitud positiva hacia el hecho de vivir y ser feliz. Sentirme a gusto cuando reafirmo de forma apropiada mis pensamientos, deseos y necesidades. Sentimiento de que la alegría y la satisfacción son derechos innatos y naturales. Para buscar valores el hombre tiene que considerarse digno de disfrutarlos.

Optar por la integridad que exige una capacidad de asumir nuestros propios errores en vez de justificarlos y saber reaccionar ante ellos. Aceptarse no es lo mismo que resignarse. El principio de la aceptación es no convertirse uno mismo en el adversario de la propia existencia. Aceptarse no es no es gustarse más ni tolerarse ni admirarse sino ser consciente sin juicios críticos ni condena.

La falsa autoestima

Provoca siempre una distorsión de la realidad y del pensamiento con la finalidad de mantener defensas irracionales para conservar una forma tolerable de autovaloración. La conciencia está guiada por los deseos y temores que suplantan la visión real de los hechos y de la verdad. Como manifestaciones principales se pueden señalar:

  • El fingimiento y autoengaño, interpretar un papel que nos impide tomar en serio la realidad.
  • Eludir, reprimir, racionalizar o negar ideas y sentimientos que puedan afectar negativamente a la autovaloración.
  • Buscar valores alternativos, menos exigentes o más fácilmente alcanzables: hacer mi trabajo- ser estoico, altruismo- éxitos parciales- atracción sexual.
  • Caer en la tentación de considerar que la mejor forma de sentirse feliz es siguiendo el dictado de los demás, sintiendo la necesidad de satisfacer y actuar de acuerdo con las expectativas de los otros e incluso de complacer, engañar, obedecer o manipular a las personas.
  • Resentimiento y hostilidad pensando que la mejor forma de hacer soportable la existencia es intentando acciones agresivas y destructivas.
  • Escudarse en una vida fantasiosa, hiperactiva o fanática.
  • Posturas reaccionarias o rebeldes contra el sistema mediante un inconformismo sistemático.
  • Pretender demostrar que se desprecia la aprobación de los otros por medio de actitudes nihilistas y de insulto.
  • No luchar por los propios valores y hacerlo contra los de los demás.
  • Los pilares de la autoestima
  • Vivir conscientemente. No podemos sentirnos competentes si actuamos ante las responsabilidades de la vida de un modo errante. La autoestima tiene un fuerte componente de racionalidad.
  • Aceptarse a sí mismo. Capacidad de comprometernos con el valor real de nuestra persona, sin fingimientos. Ser capaces de admitir e integrar aspectos de nuestra personalidad previamente negados y no reconocidos.
  • Responsabilidad. Sentir que tengo el control de mi propia existencia. Aceptar las consecuencias de mis conductas. Pensar que no va a venir nadie a resolver mis problemas responsable de elegir mis valores vitales
  • Autoafirmación. Sana voluntad de hacer frente y controlar los desafíos de la vida. No se trata ni de encajar, ni complacer ni aplacar a los demás, sino expresarnos adecuadamente respetando las necesidades, valores y convicciones que tenemos.
  • Vivir con un propósito. Organizar nuestra conducta y controlar nuestra existencia con una dirección. Los propósitos realizan y completan nuestro proyecto vital.
  • La integridad. Uno de los guardianes de la salud mental. Congruencia entre teoría y práctica, entre el ideal y la conducta. Actuar de forma que entremos en conflicto con nuestros propios juicios sobre lo correcto, nos hace sentirnos mal y desconfiar de nosotros mismos. Necesitamos principios razonables que guíen nuestras vidas. La hipocresía nos anula.
 
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